A mi ‘yo OGRO’: adiós

No sé si os habéis planteado alguna vez de dónde vienen las ganas que nos entran a veces de tocar los cojones, meter el dedo en la llaga, hacer daño, vamos. Que no es otra cosa más que eso, pero como queda mal decir que a veces nos gusta hacer daño, lo disfrazamos de bah, ‘estar un poco quisquillos@’.

En este post abro la caja de Pandora y  cuento la verdad: si te mola hacer daño, ir donde duele, hacer sentir mal, tienes más que arreglar contigo mism@ que con el resto.

Aquí os lo dejo. (Weloversize is my 2nd home). Ya me diréis…

 

 

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