a kid with multicolored hand paint

La responsabilidad más grande

Ahora que ha pasado ‘todo’, quisiera hablar de ‘algo’.

Aprovecho fuertemente para dedicar este post a mis amigas madres, muy especialmente a las que acaban de conocer a sus retoñitos al otro lado de la piel, o lo harán pronto.

Cuando nacen, todo lo que necesitan nuestros bebés es a nosotras: nuestro calor, nuestro refugio, y también el de su otrx progenitorx. Dádselo y disfrutad.

Se que es agotador, pero ese tiempo pasará y antes de lo que creéis, andarán, en todos los sentidos. Andarán por ahí, lejos de vosotrxs sus progenitores, y por lo natural de la raza humana, sufrirán.

Acompañadles el camino lo mejor que sepáis -se que lo haréis-. Dadles herramientas y seguridad para enfrentarse al mundo; seguid siendo refugio cuando lo necesiten.

Pero, a pesar de que sepáis que sufrirán, ahorradles toda la mi*rda que podáis.

Que no normalicen la maldad, que no absorban los estereotipos, que no oigan ‘no pasa nada’ cuando algo les duela o cuando hagan daño a otrxs.

Si queréis -también se que queréis- tener niñxs buenxs y felices, tengo algo que deciros:

Hay que currárselo.

No solo hay que enseñar a hablar, negociar y respetar, obviamente. También hay que enseñar:

  1. ASERTIVIDAD. Tienen que aprender a no aceptar lo que venga siempre de fuera, por grande o fuerte o autoritario que sea quien lo dice/hace. Decir que NO es un pilar fundamental en la educación, tanto practicarlo en casa como enseñar a que lo hagan ellxs.
  2. No ser cómplice del daño que se hace a otrxs. Los bomberos acuden a un incendio tanto si llama una persona como si llaman 40. Cuando no acuden es cuando no llama nadie. Tendremos que enseñar a nuestrxs hijxs a que, en ocasiones, aunque puede que nadie haga nada, es su deber hacer algo, porque si no alguien sufrirá. Si no, alguien podría ser víctima de bullying, y si este fuera tu hijx, apuesto una mano a que te gustaría que alguien diera la voz de alarma. Deben aprender a bromear sin que nadie salga damnificado, así entenderán que la humillación y la burla no son motivo de risa. Y sí. Esto se puede enseñar prácticamente desde la cuna.

Estoy segura de que el crío de 11 años no habría pasado el infierno de bullying que pasó si los padres de sus acosadores hubieran hecho bien alguno de los dos puntos anteriores.

Habría sido suficiente con que un niñx hubiera dicho simplemente ‘EH! qué estáis haciendo¿? , además de avisar a algún adulto para que el abuso cesara.

Espero que todxs, mayores y pequeñxs del entorno del chico hayan aprendido mucho de este tristísimo suceso.

Amigxs pa-madres, disfrutad, sí, pero currad. La infancia necesita que lo hagamos bien, que lo hagamos todo lo bien que podamos desde el principio.

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