Eva en los tiempos de cuarentena

evargot/ abril 14, 2020/ Sin categoría/ 0 comentarios

Hace un par de meses les decía a mis alumnos que no cundiera el pánico, que la tasa de mortalidad de aquel virus que estaba supuestamente causando estragos en una región de China era del 2%. 

A mi pareja le repetí varias veces que sería como una gripe. Él me preguntaba cada pocos días mi opinión, y siempre le contestaba lo mismo. No, no tenía miedo. 

Estamos a 13 de abril y ya hace un mes que nos encerramos en casa y el país se paró. ¿Que si es duro? No es posible responder a eso haciendo honor a la verdad: cada unx tiene su perspectiva. 

A mi se me está haciendo más largo que duro, la verdad. Mi plan a partir de marzo, como algunxs ya sabéis, era preparar una oposición y eso estoy haciendo. Sin embargo mi hijo no va a la escuela y mi pareja no ha ido a trabajar hasta hoy. Estamos confinados con mis padres y hermana y la convivencia es agradable. Sin embargo estoy acostumbrada a tener tiempo para trabajar, para mi, para organizarme, para pensar, para relajarme. Sola. Y vivir 24h con 5 personas más no me lo permite.

 Eso me falta, tiempo para estar sola; por eso huyo a la compra cuando me dejan y disfruto como nunca mis madrugadas de estudio: se han convertido en mis nuevos-placeres-permitidos-de-madre-opositora. 

En realidad también me falta ver a mis amigxs, saber que la gente va a estar bien pronto, ser útil a la sociedad. La única manera de contribuir a ello es quedarme en casa, llevarle la compra a mis abuelos, disfrutar del tiempo en familia y videollamar a mis amigxs para morirme de risa y decirles que les echo de menos…  y eso hago.

Me consta que hay días duros. Yo también los estoy teniendo. Estas circunstancias facilitan el malestar, la incertidumbre al pensar cómo vamos a salir de esta no ayuda a que nos encontremos mejor y  tener todo el día para rumiar pensamientos negativos en bucle es una faena. 

Lo que a mi me vino bien en aquel día oscuro que tuve fue llorar, escribir, hablar y visualizar un día del futuro próximo y perfecto en una terraza, con una cerveza, unos 27ºC, un sol de escándalo, muchas carcajadas y un montón de gente querida alrededor. 

Aunque no hace falta. Cada unx tiene su futuro ideal. A veces, con estar sentada a lado de alguien (y cada unx tiene su propio ‘alguien’) ya sería un futuro perfecto. Incluso aunque llueva. 

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