El tiempo, idiota, el tiempo

Hola churris. Escribo esto desde el sofá. -y tú dirás ¡qué afortunada!

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No te dejes llevar por las apariencias. Me paso mucho tiempo sentada en el sofá o en la cama, sí. Amamantando a una criatura que cada vez pesa más, que a veces me quedo hecha un ocho con tal de darle de comer cuanto antes; que su primer sueldo va para mi fisio como que me llamo Eva. Por no hablar de la cantidad de tiempo que le tengo en brazos…

En resumen: estoy cansada y me duele la espalda.

Para seguir en la línea de quejarme intensamente, añado que el padre de la criatura lleva dos días con gripe, los dos días que más podemos repartir trabajo, sí: el finde. Compadeceos de mí, venga.

Sin embargo, he encontrado luz al final del túnel. Por un lado, he vuelto a seguir a la Vecina Rubia, que me hace mucha gracia y eso es salud (otro día hablamos de por qué la dejé de seguir). Por otro lado, he obligado a los astros a alinearse y he sacado un hueco para mi. Ha sido simplemente salir (con el enano dormido en el carro) a dar un paseo en silencio, sin tareas, sin rumbo, sin pensar; sólo con música…y unas orejeras, que yo sufro mucho de oídos.

Y justo de esa necesidad venía yo a hablaros. Que si no son los hijos, es el trabajo, la casa, las finanzas, las parejas, la familia… tenemos la cabeza puesta en obligaciones constantemente. Y yo tengo un mensaje para vosotrxs (me siento M. Luther King): hay que frenar todos los días un ratillo.

Yo lo hacía fenomenal antes de Manu. Sin embargo me ha llevado mes y medio recuperar el maravilloso-hábito-autoimpuesto-de-‘desconectar’. Se que no será fácil mantenerlo, pero me ha hecho tanto bien volver a experimentar ese descanso mental, que me voy a esforzar muy mucho.

Mi lema es: Di ‘NO’ a parecer un pollo sin cabeza 24/7.

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Olvídate del cesto de la ropa con ecosistema propio, de la comida (sin hacer), del baño sucio, del desayuno que no has comido, de la basura que rebosa… y antepón algo de esta lista (o lo que te parezca a ti mejor) a todo eso, por lo menos durante 10 minutos cada día:

  • Sal a pasear.
  • Escucha música aunque sea durante la (efímera) ducha.
  • Si no te ha dado tiempo a ducharte, escúchala cuando evacúes. 😉
  • Lee.
  • Escribe.
  • Llora.
  • Llama a una amiga para hablar de temas superficiales.
  • Haz un stories en Instagram quejándote de lo perra que es la vida contigo.
  • Siéntate y límate las uñas.
  • Cualquier cosa que te haga feliz, dure poco y no se tarde en preparar.

Que si no, amiga, los días pasan, las cosas vuelven a su sitio y tú llevas meses sin dedicarte ni un ‘hola, hermosa’ en el espejo del baño.

Si no puedes con tu enemigo, únete a él’, por eso yo al tiempo prefiero tenerlo en mi bando.

¡Besos!

 

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