Empezaré por el final

Estaba haciendo pipí en el baño de la habitación cuando llegó la auxiliar de lactancia, o como se llame la mujer que viene a ver qué tal llevas lo de alimentar al bebé. Le preguntó a mi chico todo lo que necesitaba saber. Al final, preguntó por mi.

–¡Lo he escuchado todo!–le dije.

–¡Vale! Que vaya bien–me respondió entre risas.

Al rato, ya vestida de calle después de dos días en camisón, comí la última comida del hospital y esperamos a mi madre, que venía (con mi tía y mis abuelos) a ayudarnos con las bolsas de ropa, regalos, etc.

Una vez tramitado el tema del no-registro del niño en el hospital (registradle en el hospital; nosotros somos idiotas), cogimos el coche siendo tres por primera vez. La verdad es que estaba incómoda con los puntos; andaba despacio y me sentía cansada. Pero ahora, 12 días después y recuperada totalmente, sé que recordaré ese momento siempre.

Así terminó mi ingreso en el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda para dar a luz a mi Manu. Contaré el parto en otro momento, pero en resumen: gracias; menudo equipazo de profesionales.

No sé cómo lo viven otras madres. Yo siento que quiero a mi bebé cada día más. No es que le quisiera poco al principio, pero era más fuerte el instinto de protección, asegurarme de que estaba bien, que el amor. Ahora que veo que sigue sano, que soy capaz de cuidarlo y alimentarlo bien, entonces me relajo y siento. Y es BRUTAL.

Mención especial merece mi chico, ‘el padre’: Enhorabuena, cariño. Gracias. Qué bien lo hicimos! Qué suerte tenernos! Qué bonito es, eh?

Otra mención especial se merecen mis padres, pero no por estos días, sino por esta vida: Lo habéis hecho bien. Lo sé porque soy capaz de sentir felicidad extrema, y ahora sé que todo lo que quiero para mi hijo se reduce a eso. Obviamente: gracias.

Están siendo días de adaptarnos los tres a los tres, de conocer esta nueva cara de la vida y de dormir poco, para qué mentir. La vida se ha complicado de la forma más bonita.

Esto quiere decir entre otras cosas que los hobbies como escribir, van a pasar a un segundo o tercer plano.

Pero oye: mientras sea con la emoción de este post, merecerá la pena escribirlos.

Buenas noches!

Maternidad

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