Pelo

El cuerpo está prácticamente cubierto de pelo. Al pelo de la cabeza lo llamamos pelo o melena si nos da para tanto y al resto del pelo lo llamamos vello, que no bello ya que a más de uno y una le parece todo menos eso. Yo, que tengo mi mochila de vivencias voy a hablaros de los 3 sitios en los que el pelo me ha dado que pensar. Las piernas, las axilas y la cabeza. Sé que hay quien ha pensado tanto como yo en el pelo de la tripa, las ingles, el de la espalda, el canalillo, los brazos o la aureola y es posible que lo que os cuente sirva al menos para sentirse comprendido.

La cabeza

El pelo de la cabeza nos protege del sol, del frío y nos permite cambiar de imagen. A veces en verano nos sobra y lo cortamos o recogemos, a veces en invierno lo colocamos de manera que nos tape bien el cuello para protegernos del frío. Hay melenas, pelos gruesos que pueblan abundantemente cabezas masculinas y femeninas y hay pelos finos que se rompen fácilmente, que se caen y que preocupan también tanto a hombres como a mujeres (la alopecia femenina existe, ¡sorpesa!). Hay muchos tipos de pelo, pero es este último el que a mí me ha tocado y me trae por el camino de la amargura.

A los 12 años aproximadamente me diagnostican una enfermedad hormonal, de tiroides y mi cuerpo empieza a cambiar, larga historia que no viene a cuento, pero que contiene uno de los cambios que más ha marcado mi adolescencia y juventud: se me cae el pelo.

El pelazo de las princesas con las que he crecido y que siempre ha sido un importante factor de belleza, la melena de las actrices y modelos, los pelazos de las chicas de los anuncios… todos estos pelos tan fantásticos nos hacen desear tener algo parecido, que brille y se mantenga ordenado a nuestro gusto. Sin embargo, mi pelo es fino, quebradizo, siempre y haga lo que haga (aunque pueda parecer que no hago nada), se encrespa y para colmo tengo poco. Esto se traduce en que se me ve la piel de la cabeza (el cartón) a través del mismo en ciertas zonas y eso, por encima de todo lo demás, me fastidia horrores. Siempre ando mirando si se ve más o menos, si me lo coloco así o asá para tapar esto o aquello. No parece que vaya a solucionarse, que me vaya a salir un pelo grueso, fuerte y sano así que como opción me queda asumirlo y llevarlo lo mejor posible, que es bien y en eso estamos, que no es fácil.

A mi familia y amigos no parece importarles demasiado, me quieren así, se preocupan si me ven preocupada por el tema y me animan. Mi compi de camino me da besos preciosos en la cabeza que yo siento como comprensión y cariño, que lo sabe y no le frena y a quien le suponga un impedimento para cualquier cosa el pelo que tengo o dejo de tener en la cabeza, no me interesa que esté en mi vida. PUNTO.

Las piernas

Recuerdo perfectamente la primera vez que me depilé las piernas. Acababa de terminar sexto de primaria y en casa de una compañera de clase, unas cuantas amigas nos depilamos las piernas con crema depilatoria. ¡MOMENTAZO! A partir de ahí me he depilado con cuchilla, epilady, silkepil, bandas de cera, cera caliente… (todo un negocio el de la depilación). La periodicidad del depilado ha dependido de la época del año, como creo que es norma, en verano ni un pelo, en invierno solo cuando vaya a enseñar las piernas… Hasta hace unos años, que en verano fui atrasando el momento depilación por falta de ganas debido al rato de dolor y a los dos días de irritación posteriores (ya que lo hacía exclusivamente con cera). Nadie pareció molestarse; sí hubo miradas, pero nadie dijo nada y a partir de entonces me he depilado para la ocasión, tanto en verano como en invierno y si no había un trabajo en el que debía ir en pantalón corto o una boda o celebración especial, no me depilaba porque no me apetecía. Mis piernas son preciosas con pelo y sin él, se ven diferentes, obviamente, pero diferente no es feas en ninguno de los dos casos.

Corro estupendamente depilada y sin depilar, subo las escaleras y las bajo, me siento y me levanto sin problema y puedo ponerme cualquier prenda de ropa que voy totalmente cómoda, a excepción, en ocasiones, de la incomodidad del de enfrente para el que sí es un problema que mis piernas por naturaleza tengan pelo, que yo por comodidad no quiera arrancarlo y que como consecuencia se vea, porque se ve.

No me he hecho el láser, ni la fotodepilación y soy tirando a pálida con pelos negros; son relativamente finos, pero se ven y me da igual. Una vez más, a quien le importe el pelo que tengo o dejo de tener en las piernas y le suponga un impedimento para cualquier cosa, no me interesa que esté en mi vida. PUNTO.

Las axilas

No recuerdo cuando empecé a tener pelo en las axilas ni cuando empecé a quitarlo, probablemente debió ir todo seguidito. Me he depilado las axilas casi a diario durante mucho tiempo, luego cada 2 o 3 días, una vez a la semana durante mucho tiempo y ahora, sólo cuando voy a llevar una camiseta que permita verlos.

Son estos los pelos que más me cuesta que se vean, ya que el problema es ese, que los vean los demás y me juzguen por ello. De verdad que no huelo peor desde que los he dejado crecer, no sudo más ni he visto mi higiene afectada. Me ducho a diario y todo va sobre ruedas.

Las axilas con pelo son naturales, quien decida depilárselas estupendo, pero quien decida no hacerlo, también.

Parad un momento a pensarlo. Todos tenemos la posibilidad de que nos crezca pelo en las mismas partes del cuerpo (sí, también hay mujeres con vello facial, atormentadas por ello, por cierto) y una vez más, solo está mal visto socialmente que no se depilen las mujeres. Generalmente los hombres pueden elegir, hay quien piensa que si un hombre se depila es menos hombre y hay quien piensa que si no lo hace es desagradable, pero la mayoría respeta la decisión que tome cada uno y no anda preguntando por qué se depilan o no.

A nosotras jamás nos preguntarán por qué nos depilamos, es la norma y probablemente más de una persona nos pregunte por qué no lo hacemos si nos ven con pelo en las piernas, axilas, bigote, ingles, entrecejo, espalda, canalillo, tripa…

Somos libres de elegir y nos encantaría dejar de ser juzgadas por nuestra elección. Mientras tanto, a quien le importe el pelo que tengo o dejo de tener en las axilas y le suponga un impedimento para cualquier cosa, no me interesa que esté en mi vida. PUNTO.

Que cada persona haga con su cuerpo lo que le apetezca, que para eso es suyo y que todo el mundo respete las decisiones de los demás sobre sus cuerpos que son solo suyos. Pero sobre todo, que cada uno quite el peso de las opiniones ajenas de la balanza de sus decisiones y seremos un poco más nosotros, un poco más felices.

 

María Díez Negrón

 

Imagen destacada

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s